No abrí esta página por afán de construir una marca.
Más bien por la necesidad de poner un poco de orden en los sonidos.
En algún momento muchas cosas en mi vida se desajustaron.
Las relaciones. Los planes. El ritmo.
Quedó la música.
Y quedó el silencio entre las canciones.
Empiezo con Jordan Rakei y Flowers.
No es una canción que grite.
Es una canción que confía en que estás escuchando.
El soul contemporáneo finge sensibilidad con bastante frecuencia.
Aquí no la finge.
El groove no tapa la emoción. La conduce.
Flowers suena como una conversación que nadie grabó.
Como ese momento en el que ya no tienes que convencer a nadie.
Amo la música y amo la vida.
En resumen, la vida es música y la música es vida.
Y las amo.
No sé si esto es terapia.
Pero funciona mejor que hacer scroll.
Si escuchas con atención, quédate.













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